

Problemática del suelo
Una de las causas más importantes de las dificultades de acceso a la vivienda radica en la ilegalidad e inseguridad de la tenencia de la tierra. Actualmente el acceso a la tierra se ve dificultado por sus altos precios, alto costo de la titularización del lote, trámites burocráticos y complejos, especulación inmobiliaria, que según organizaciones internacionales es la causa verdadera de la situación de precariedad y amenaza que enfrentan diversos sectores de la sociedad, caracterizados por bajos ingresos económicos, además de una marcada debilidad de las instituciones del Estado encargadas de facilitar la titularización de los lotes a esta población. Sin embargo, no se trata solamente de otorgar títulos de propiedad a los terrenos que se encuentran en situación ilegal para integrarlos a la economía de mercado. El problema del acceso al suelo es más complejo.
Nuestro país tiene características especiales; el territorio es pequeño en relación a la población, por lo que el uso del espacio se vuelve crítico. En el Área Metropolitana de San Salvador (AMSS) tenemos una densidad de 1,768 habitantes/ km2, de acuerdo al Censo 2007. Hay zonas de altos niveles de concentración de la población en muy poco espacio, por ejemplo en el caso del municipio de Mejicanos tenemos una densidad de 7,228 habitantes/ km2 y en el municipio de Cuscatancingo es de 11,274 habitantes /km2. Por ello se hace imperante el aprovechamiento de todos los espacios disponibles, introduciendo usos racionales del suelo dependiendo del tipo de actividades que se realizan en ellos, zonas donde se puedan desarrollar proyectos habitacionales sin dañar el medio ambiente, en las que se estimule la construcción de soluciones de vivienda en altura, situaciones que deberían estar contempladas en una Ley de Ordenamiento y Desarrollo Territorial.
La propuesta de Anteproyecto de
Propuesta.
Dentro del planteamiento hecho por FUNDASAL sobre el marco institucional para la implementación de
Para el cumplimiento de esta propuesta debería crearse un Banco Nacional de Tierras, que se tendría que integrar con el conjunto de inmuebles a ser adquiridos para la construcción de viviendas de interés social. La propuesta de solución del Banco de Tierras está siendo implementada en otros países de América Latina, debido a las exigencias de cumplimiento del derecho a la tierra que han surgido desde los sectores populares. En el ámbito municipal, una de sus competencias más importantes sería el destinar los inmuebles recibidos del Banco de Tierras, para proyectos de vivienda de interés social.
Este Banco de Tierras adquiriría los terrenos e inmuebles de la siguiente manera:
El Ministerio de Vivienda y Desarrollo Territorial estaría obligado a tener un inventario actualizado de las tierras que integran su patrimonio, así como las que formen parte de otras secretarías de Estado. Para el cumplimiento de los fines de
Para los casos de comunidades calificadas de interés social, que ocupen un terreno ilegalmente por más de diez años, sea éste privado o municipal, y cumplan con los requisitos de posesión regular ininterrumpida establecidos en el Código Civil, el Ministerio podría expropiar estos terrenos a fin de transferirlos a las mismas comunidades ocupantes, ya sea de forma individual o colectiva. Además, esta entidad tendría la obligación de impulsar programas de regularización sobre la tenencia en coordinación con el Instituto Libertad y Progreso y las municipalidades, para beneficiar a personas naturales, cooperativas de vivienda por ayuda mutua y asociaciones comunales. En el mejoramiento de asentamientos precarios, la seguridad de la tenencia de la tierra, ya sea individual o colectiva, no debe ser el único objetivo. Hay que tomar en cuenta otros aspectos de vital importancia como el acceso a servicios básicos, espacios públicos, subsidios y créditos, como parte de un mejoramiento físico y económico. Tampoco debe entenderse la legalización como un aspecto aislado y unilateral, sino como parte de un enfoque completo, dentro de programas y proyectos de soluciones habitacionales de interés social. La integración a la ciudad tiene múltiples dimensiones, incluyendo la participación de la población en el cumplimiento de sus derechos y deberes.
El Ministerio de Vivienda, previo a la adquisición de inmuebles para construcción de viviendas, evaluaría los siguientes aspectos: a) que no se encuentren en zonas de riesgo o posean condiciones ambientales inadecuadas, b) que correspondan a zonas con vocación habitacional, de acuerdo al Plan Nacional de Ordenamiento y Desarrollo Territorial vigente, c) que tengan acceso a los servicios complementarios imprescindibles a la vivienda, entendiendo por tales agua potable, energía eléctrica, evacuación de aguas residuales y de residuos sólidos, posibilidad de drenajes de agua lluvia, y d) accesos o vías de comunicación adecuadas. Los inmuebles del Banco de Tierras podrían transferirse a los destinatarios finales de los programas de vivienda, personas naturales, cooperativas de vivienda por ayuda mutua y asociaciones comunales.