25.08.08 Cuatro décadas humanizando el hábitat de interés social en El Salvador


“Oremos, pero no con una oración que nos aliene, no con una oración que nos haga fugarnos de la realidad...Vayamos a la iglesia a tomar fuerzas y claridad para retornar a cumplir mejor los deberes del hogar, los deberes de la política, los deberes de la organización, la orientación sana de estas cosas de la tierra. Estos son los verdaderos liberadores”. Comenzamos esta publicación con un  extracto de la homilía de Monseñor Romero, del 11 de noviembre de 1979,  a través del cual podemos apreciar el pedido de acción que hizo nuestro pastor para que no nos quedáramos de brazos cruzados ante la situación imperante en esa época tan convulsionada de nuestra historia que afectaba principalmente a los más excluidos.

 

Este pedido ha sido retomado a través del accionar de la Fundación Salvadoreña de Desarrollo y Vivienda Mínima (FUNDASAL) para contribuir al mejoramiento del hábitat de los sectores más empobrecidos. El 1º de septiembre de 1968, el río Acelhuate destruyó varias viviendas en la comunidad La Chacra de la ciudad de San Salvador, este acontecimiento fue detonante para que un grupo de personas con inspiración cristiana y sensibilidad social, orientados por el padre Antonio Fernández Ibáñez, S.J., se unieran para darle respuesta al problema. El éxito en este proyecto habitacional, unido a la petición de muchas familias con problemas de vivienda y hábitat precario, hizo que este grupo se comprometiera en una tarea de entrega y servicio hacia los sectores cuyas condiciones de vida siempre han estado por debajo de los niveles de subsistencia. Dos años más tarde, en 1970, luego de haber concluido exitosamente dos proyectos habitacionales, la Fundación obtuvo su personería jurídica.

 

Desde entonces, FUNDASAL viene trabajando y aplicando una estrategia que cohesiona los aportes físicos, sociales, ambientales y económicos de las familias que forzosamente tienen que habitar espacios no aptos para el desarrollo humano, cumpliendo en el año 2008, 40 años de servicio a los habitantes de El Salvador que viven en esas condiciones, es decir, toda aquella población que no tiene acceso a un hábitat digno, que vive en zonas marginales, mesones y lotificaciones, los cuales son un signo visible de la exclusión social y territorial, evidente principalmente en nuestras ciudades. Por consiguiente, FUNDASAL está consciente que un cambio social estructural, sostenible y solidario, no se puede alcanzar únicamente construyendo casas; sino, por un lado, incidiendo en los grupos sociales y actores políticos que generan o sostienen mecanismos multiplicadores de desigualdad y exclusión social, y por otro lado, promoviendo el desarrollo de los afectados, fortaleciendo su organización para enfrentar sus propios problemas. Es por esta razón que FUNDASAL promueve el desarrollo humano con equidad de género, a través del mejoramiento del hábitat y el apoyo de las actividades productivas en la población rural y urbana, excluida y vulnerable, pero con capacidad de involucrarse en procesos de cambio.

 

Es así como el modelo de trabajo, parte del hecho que es posible, a través de un programa integral de viviendas y servicios complementarios, contribuir significativamente a la erradicación de las manifestaciones directas de la pobreza y marginalidad, y a la modificación de algunas de las causas estructurales y de ciertas condiciones que reproducen esta situación. Hay dos principios que animan la acción de la Fundación: Organización de los Pobladores que les da sentido de pertenencia a su respectiva comunidad, por lo cual adquieren una vivencia de responsabilidad para abordar su problemática. Autogestión, proceso por el cual la comunidad adquiere los criterios y elementos para la toma de decisiones de cara a su problemática y para el desarrollo de la conciencia social, lo cual posibilita una mayor participación en los procesos necesarios de cambio a nivel nacional.

 

Para FUNDASAL, la promoción del desarrollo humano se ha concretado a través de programas y proyectos que han sido impulsados como respuesta a las problemáticas relacionadas con el hábitat  en los distintos momentos de la historia de El Salvador, y que serán presentados en próximas publicaciones dentro del marco de nuestro cuadragésimo aniversario.