31.08.08 Acompañamiento de FUNDASAL al mejoramiento del hábitat de interés social en la historia salvadoreña 
Para la Fundación Salvadoreña de Desarrollo y Vivienda Mínima (FUNDASAL) el hábitat, entendido como la totalidad del área natural ocupada por un individuo o grupo familiar, es un espacio referencial en el que las personas trascienden su experiencia individual para incidir en el ámbito de la vida familiar y comunitaria. Para crear un hábitat digno se hace imperante que la población tenga acceso a la tierra. Hay que recordar que la estructura agraria en El Salvador fue impuesta a través del desalojo masivo de pequeños agricultores y productores de subsistencia, a causa de la extensión del cultivo del café en la segunda mitad del siglo XIX. A ese desalojo se le añadieron otros producidos por la ganadería, el cultivo del algodón y la caña de azúcar durante el siglo XX, resultando de esos procesos de concentración de la tierra una estructura agraria donde el latifundio (haciendas y plantaciones) y el minifundio (agricultura parcelera) formaron las dos caras de la misma moneda. La Reforma Agraria, implementada durante el gobierno de José Napoleón Duarte, fue un instrumento a través del cual se intentó dar acceso a la tierra a campesinos que no la poseían, además de poseer una intencionalidad encubierta de carácter contrainsurgente durante la década de los 80.
En las ciudades, el efecto de la guerra se hizo sentir a través de la proliferación de zonas marginales, que se localizaron en áreas de terrenos desocupados pertenecientes a los gobiernos municipales y nacionales, además de propietarios privados, que se han establecido generalmente en las riberas de las quebradas, línea férrea, en terrenos con topografía complicada o en las periferias, donde el acceso a la seguridad de la tenencia de la tierra y servicios básicos era y continúa siendo carente o deficiente. Es así como el acceso al suelo, tanto a nivel urbano como rural, se constituye en uno de los problemas fundamentales para que la población de escasos recursos económicos tenga acceso a un hábitat digno, provocando que estas personas vivan en constante riesgo, ya sea por la inseguridad en la posesión de sus tierras así como por los impactos que sufren debido a inundaciones, tormentas y terremotos, ya que en El Salvador no existe un programa nacional de gestión del riesgo que ayude a evitar y/o aminorar las consecuencias de la alta vulnerabilidad a la que están expuestos estos asentamientos.
Ante este contexto, FUNDASAL, en sus cuarenta años de servicio a la población con condiciones de hábitat precario, ha escuchado el llamado de estos habitantes, especialmente en aquellos momentos de nuestra historia en que han sido afectados por desastres, por el conflicto armado o por carencias de origen estructural, respondiendo a través de programas y proyectos que lograron solventar de manera efectiva los efectos provocados por dichos eventos. Podemos mencionar algunos ejemplos: Programa Obsidiana, el cual atendió las necesidades más urgentes de la población excombatiente, proyectos de atención a comunidades afectadas por la tormenta Mitch que atendió a la población afectada en El Salvador y Honduras, Programa de Reconstrucción de Vivienda post Terremotos (PRVPT) y Programa de Reducción de Vulnerabilidades y Atención de Necesidades Básicas en El Salvador que contribuyeron a la reconstrucción post-terremotos 2001 en el departamento de La Paz, Proyecto para la atención de familias damnificadas por la erupción del volcán Ilamatepec que contempló la construcción de viviendas para la población que resultó afectada por esta catástrofe en el departamento de Santa Ana, Proyectos para la atención de familias damnificadas por la tormenta Stan, los cuales desarrollaron acciones en el departamento de La Paz ante las inundaciones producidas por dicho fenómeno. Es importante tomar en cuenta que se han realizado medidas de este mismo tipo que no responden a situaciones de catástrofes. De esta manera la Fundación ha implementado el concepto de vivienda en casos de emergencia nacional, como un espacio que va más allá de las cuatro paredes, donde se aborda lo comunal y la ciudad; es decir, reforzar el aspecto colectivo, construir comunidad y solidaridad.
La FUNDASAL tiene claro que para mejorar la situación del hábitat a nivel nacional se necesita trascender de lo social a lo político, por tal razón tiene mucha expectativa de lo que se puede lograr con una Ley de Vivienda de Interés Social, que supla la falta de políticas públicas en El Salvador y mejore la situación del hábitat de las mayorías, tema que será presentado en la próxima publicación el día 7 de septiembre de 2008, dentro del marco de nuestro cuadragésimo aniversario.